Algunos consejos para quienes tuvieron que aplazar sus tratamientos de fertilidad

La comunicación de las sociedades de medicina reproductiva sobre la suspensión de todas las técnicas de reproducción asistida (TRA) en marzo significó un aplazamiento para miles de personas alrededor del mundo que planeaban la construcción de una familia. Además de la incertidumbre sobre una futura vacuna para el COVID-19, la estabilidad laboral o los efectos en la economía, muchas personas se preguntan en cuánto tiempo podrán reiniciar -o empezar- sus tratamientos de fertilidad.

En marzo, la Sociedad Americana de Reproducción Asistida aconsejó a sus 8.000 miembros no iniciar nuevos tratamientos de Fertilización In Vitro (FIV), inseminación intrauterina, inducción a la ovulación y congelación de óvulos. Además, recomendó cancelar la transferencia de embriones y suspender todas las cirugías que no constituyan una emergencia.

Sin embargo, las sociedades se han empezado a pronunciar sobre la mejor manera de reabrir los centros de fertilidad, a medida que los gobiernos disponen nuevas medidas para salir de los aislamientos prolongados. En Colombia, la Asociación de Centros de Reproducción (ACCER) realizó un consenso en el que identificó recomendaciones para atender a los pacientes durante la pandemia por coronavirus SARS COV-2 /COVID-19, para la reapertura de las clínicas en el país. El consenso, así como el contexto de reapertura mundial, significa un gran avance para todas las personas que esperan retomar o iniciar su tratamiento.

Las medidas de bioseguridad que definió la asociación para la reapertura del sector en Colombia incluyen que ninguna persona sospechosa o confirmada con COVID-19 inicie tratamientos de fertilidad hasta que su curación esté completamente demostrada, ni asista al centro de Medicina reproductiva hasta entonces; que todos los pacientes contesten una encuesta y reciban recomendaciones telefónicas antes de asistir a la consulta, y que se mantengan cuidados clave como el uso del tapabocas, el lavado de manos y las medidas de distanciamiento. Los centros también contarán con todas las medidas de protección; de hecho, cada lugar ha diseñado unas estrategias para disminuir al máximo el riesgo para todos.

Aún así, más allá de la posibilidad de reapertura, la suspensión de algunos tratamientos significó para muchas personas -que están en un límite de edad o van a iniciar quimioterapias- afrontar preocupación e incertidumbre. Por ello, Plan M reúne consejos de expertos para afrontar este momento y prepararse para la posibilidad de convertirse en madres o padres en el futuro.


Controlar la preocupación por el reloj biológico

Cuando nacen, las mujeres tienen millones de óvulos - células que llevan la carga genética-, pero el número disminuye a medida que envejecen, pues no son infinitas en el cuerpo femenino. Por ello, muchas mujeres que quieren tener hijos sienten que emprenden una carrera contra el tiempo después de los 30 años.

Para las mujeres que son conscientes de su reloj biológico y pensaban comenzar un TRA -o para quienes ya lo habían iniciado- posponer los tratamientos puede generar un alto grado de estrés, angustia o ansiedad.

La doctora María Esperanza Delgado, ginecóloga con Máster en Reproducción Humana y Fertilidad, les recomienda a las mujeres en esta posición que recuerden que existen opciones para continuar sus procesos y que “los centros están buscando mecanismos de atención segura para garantizar los tratamientos”.

Delgado también cree que en algunos casos el avance del reloj biológico puede constituir una urgencia relativa, pues “para el grupo de mujeres que está entrando en una edad mayor, una espera prolongada les puede marcar un pronóstico reproductivo menos favorable”.

Lo más importante es tener presente que esta situación es temporal, que las personas cuentan con los especialistas y pueden buscar de su mano las mejores opciones para iniciar -o continuar- su tratamiento. Al mismo tiempo, pueden realizar actividad física, cuidar sus hábitos alimenticios y buscar ejercicios de relajación para controlar el nivel de estrés, pues cuidar la salud mental es tan importante como cuidar la física a la hora de construir una familia.


Considerar urgencias para las pacientes en riesgo

El reloj biológico no es la única preocupación. Para muchas mujeres que padecen cáncer y van a iniciar quimioterapias, los TRA representan la esperanza de tener hijos algún día, pues los medicamentos que acompañan los tratamientos para el cáncer pueden causar daño a los óvulos de una mujer y afectar su fertilidad. De este modo, muchas optan por congelar estas células para mantener la posibilidad de una inseminación artificial que resulte en un embarazo.

La doctora Delgado cree que las clínicas de fertilidad pueden tratar estos casos como urgencias relativas, para preservar la fertilidad de las mujeres antes de que empiecen su tratamiento oncológico, sobre todo ahora que existe un consenso con medidas específicas para garantizar el cuidado de pacientes. Lo especialistas en reproducción pueden asesorar a las mujeres que atraviesan estas situaciones difíciles para que tomen la mejor decisión en cualquier contexto.


Aprovechar la telemedicina

Aunque por ahora los centros permanecen cerrados y en muchas ciudades se mantiene el aislamiento social, es recomendable que los pacientes de TRA, o quienes estaban interesados en iniciarlos pronto, busquen comunicarse con los especialistas por medio de herramientas como la telemedicina.

Para Lubna Pal, docente de ciencias reproductivas en la Universidad de Yale, mantener una conversación abierta, despejar las dudas y compartir las preocupaciones con los médicos puede facilitar la construcción de un nuevo plan para formar una familia y, de este modo, reducir el estrés.

Es importante tomar medidas para reducir la angustia, pues también influye en la fertilidad. De acuerdo con la doctora Delgado, los niveles elevados de estrés se asocian con disminución del deseo sexual, disfunciones eréctiles e incluso cambios en la calidad del semen en los hombres, y en las mujeres puede afectar la capacidad de ovular.

Conservar estos niveles al mínimo, mantener el desarrollo de un plan para la construcción de una familia y consultar un especialista ante cualquier duda pueden ayudar a todos los pacientes que enfrentan la incertidumbre del aislamiento y la suspensión de tratamientos de fertilidad. De este modo, tener hijos no tiene por qué quedarse en una ilusión.


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Fuentes

ASRM Issues New Guidance on Fertility Care During COVID-19 Pandemic: Calls for Suspension of Most Treatments. (2020). American Society for Reproductive Medicine.

New COVID-19 Guidelines Disrupt Infertility Care. (2020). Yale Medicine.

Prueba de la hormona antimulleriana. (s.f). MedlinePlus.

Medicamentos para inducir la ovulación. (2012). American Society for Reproductive Medicine.

Palacios, E & Jadresic, E. (2000). Aspectos emocionales en la infertilidad: una revisión de la literatura reciente. Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía, Chile.

Cómo pueden afectar los tratamientos del cáncer la fertilidad en las mujeres. (2016). American Cancer Society.